Imperdibles Viagourmet – Más placeres

Por Niclaus Pickwick

1/ Espumante; nuevo Escorihuela Gascón rosé 2004 “Pequeñas Producciones”, una sutil maravilla de esta bodega, es un Blanc de noir ideal para abrir, acompañar o cerrar una buena comida. Su precio, $90.

2/ Quesos; los que se producen en Luis Palacios (provincia de Santa Fe), muy cerca de Rosario, son de leche pura de cabra y vienen en distintas variedades: natural, con pimienta rosa, estragón, aceitunas o ají. Ideales para armar appetizers y sorprender amigos. Desde $32 el kg.

3/ Café; abrió en Rosario Café Martínez, conocida cadena de cafeterías estilo Gourmet nacida en Capital Federal. Café Martínez existe desde 1933, y a la hora de tomar buen café ofrece alguna de sus seis variedades. Complementa con buenas confituras y ricas tortas. El Capuchino frío que venden en prácticas botellitas es ideal para llevar a casa y disfrutar en las cálidas tardes.

4/ Mariscos congelados; una excelente opción disponible en Jumbo con la marca “Regente”. Huevas de salmón, callos de vieyras con su coral, pulpitos españoles, ostras, centolla y otros manjares ictícolas. Ideales para armar un buen tapeo, en ensaladas o arroces de estirpe española.

5/ Tés; los famosos blends “Tealosophy” de la “Néz du Thé” (nariz de té, sommelier) Inés Berton se consiguen en el mercadito Originaria del primer nivel del Palace Garden. Entre los blends disponibles: Vanilla Tiger, Calm, Cornelio Mood, Chai Spice, Earl Grey con lavandas y otras tantas originales opciones. Desde $19.

6/ Comida saludable; abrió “Naturísimo” un local donde la comida saludable bajo una dieta ovo-lácteo-vegetariana es posible. Panes naturales con semillas, exquisitos sándwiches, tartas con masas de harina integral o quinoa, omelettes, arroces, pastas integrales, ensaladas y un montón de cosas ricas más integran el variado y balanceado menú. Para comer in situ o llevar a casa. Alimentos con energía natural. Queda en 9 de Julio casi Corrientes.

7/ Chocolates; Tabletas Premium, una nueva variedad de chocolate de excelente calidad elaborado por Bonafide. Son siete sabores diferentes: chocolate con leche y sus variantes con almendras, con relleno de café y con dulce de leche, chocolate blanco y chocolate semiamargo, más su versión con relleno de menta.

Maridajes – Perfumes y diplomacia

El encuentro se repite, las dudas sobre qué platos con qué copas vuelven a aparecer, y una nueva fragancia envuelve la oportunidad de combinar lo que la imaginación y la memoria señalan como perfectos momentos de placer.

DESTACADO 1
De recepción sugerí unas mini focaccias con apenas pimentón, láminas de pulpo doradas a la plancha y dos gotas de aceite de oliva.

DESTACADO 2
El plato principal giraría en torno a bifes de ciervo salteados con morillas junto a un gran vino nacional, el Weinert Malbec Estrella 1977.

Por Augusto Saracco

Hacía tiempo que no la veía, a pesar de que ambos habíamos intercambiado nuestros mails y móviles, pero aquella chica grande y bien puesta no había dado señales después de aquella noche perfumada por su piel y Marc Jacobs. Pero en la última semana del invierno, y como es su costumbre, salgo de la radio y ahí estaba en su última adquisición, una camioneta Toyota Land Cruiser oscura, y ella enfundada en un exquisito vestido de Issey Miyake, por lo cual supuse y luego confirmé que había estado en Japón: “Estuve en Tokio por negocios” fue su escueta frase. Pasados los saludos de rigor y comentarios ad hoc, nuevamente solicitó mi ayuda. Iba a recibir en su estancia, cercana a Venado Tuerto, a un grupo de diplomáticos y gente del gobierno nacional, ahí la miré medio al bies y le espeté: “Para los del gobierno comprá unos panchos”, pero después me dio pena porque hay en algunos lugares unos panchos muy ricos, sólo me basta recordar los de La Pasiva en la ciudad vieja de Montevideo.

Me cuenta que no quiere hacer ninguna comida referente al campo, que quiere hacer algo de mucho lujo, sofisticado pero simple. Le pedí que abriera su notebook y comenzara a escribir, mi rígido cerebral estaba a mil ante semejante pedido y por su perfume, al cual no podía detectar, tenía ganas de llamarlo a Carlos Juleriaque en ese mismo momento pero, lástima la hora.

Y comenzamos con el menú y sus vinos. De recepción le sugerí que sirva unas mini focaccias con apenas pimentón, láminas de pulpo doradas a la plancha y dos gotas de aceite de oliva Zuccardi de Arbequina; para este caso optamos por un Veuve Cliquot Ponsardin Vintage 2000. La entrada ya debía ser servida en la mesa como indica el protocolo, más con diplomáticos en casa; la opción era una ensalada de mini hojas cosechadas tempranamente, tiras de brie maduro y conejo confitado; acompañaría un Mendel Unus 2004 del enólogo Roberto de la Mota, un blend de 70% Malbec y 30 % Cabernet Sauvignon, elegante y digno para abrir la comida. El plato principal -cuando le di la idea me sorprendió hasta a mí-, bifes de ciervo salteados con morillas, reducción de manteca de trufas (ella tenía porque compró en Italia) en caldo simple de vegetales y guarnición de puré de habas; un plato rústico, sofisticado, sabroso, y que se iba a llevar de maravillas con un gran vino nacional, el Weinert Malbec Estrella 1977, único.
A los postres, una créme brulée de earl grey y lavandas, es fundamental el té a la hora de una buena crema quemada como esta; me gustó la idea de volver al champagne como cierre y como ella puede gastar, la propuesta terminó con un Dom Perignon Rosé 1996 lujoso, elegante, estremecedor; tanto fue ese final que si ella hubiera dado tan solo un atisbo de que tenía una botella, en ese preciso instante y de ser mago hubiera transformado a mi amiga en aquella créme brulée y, seguramente, hubiera descubierto su nuevo perfume.

AUGUSTO SARACCO

Maridajes – Placeres

Vero espresso

Por Niclaus Pickwick

1/ Cafés; el nuevo blend estilo italiano para un vero espresso que está por lanzar en breve “La Fazenda”. Ya hay varios fanáticos con pocillo en mano listos para tomar un ristretto.

2/ Miel; de distintos tipos, cremosa y con agregados de nueces, almendras, arándanos o pasas de uva; ideal para untar o comer sola. Se la consigue bajo la marca “Apiarios Rey” en locales especializados.

3/ Membrillos agridulces; que prepara artesanalmente Adriana Vorobioff con la marca “Zelda”, son ideales para acompañar un plato con cerdo ahumado o un ave ídem.

4/ Productos “Casa Fiesta”; geniales para armar en casa un festín de comida mexicana. Hay tortillas, nachos, chiplotes, frijoles refritos, salsa de queso, salsa costeña y otros tantos ingredientes de la cocina azteca. Se consiguen en Jumbo.

5/ Thai Experience; un menú degustación que recorre algunos platos de esta aromática cocina asiática, es el que se ofrece en Room 302, con bebidas, a escasos $35.

6/ Vino; un exquisito Syrah, de la bodega Lagarde. Fiel a su estilo, este auténtico Syrah mendocino continúa siendo uno de los mejores a la hora de elegir esta variedad. Rico para un buen cordero guisado en las postrimerías de los últimos fríos.

Maridajes – No te como… No te bebo…

En ocasiones, para evitar sinsabores en una degustación se necesita dar neutralidad al paladar con un poco de agua mineral y una miga de pan. Pero otras veces eso no basta. Hay alimentos que se portan irremediablemente mal con los vinos y todo intento por maridarlos es negativo.

DESTACADO 1
Los picantes, por el solo hecho de dormir la boca y sus papilas, hacen que tras su paso los vinos se desvanezcan.

DESTACADO 2
Los cítricos son otros grandes detractores de los sabores vínicos, más cuando se presentan en jugos y vinagretas.
Por Augusto Saracco

Cuántas veces nuestro gusto rechaza cosas, imposibles de juntar; así pasa en ocasiones cuando alguien degusta la primera copa de vino en el restaurante y la rechaza, quizás porque antes fumó y el sabor del vino da ácido, o comió un queso fuerte tipo azul y da metálico, o tomó café y sabe a viejo, o comió un caramelo de menta o se acaba de lavar los dientes y el vino no sabe a nada; entonces la primera impresión no suele ser buena y se tiende a devolver el vino, aunque el pobre esté bien y/o no tenga culpa. Para evitar esos malos momentos, la primera recomendación previa a la degustación es tan simple como comer miga de pan y enjuagarse la boca con agua mineral lo más neutra posible, y después sí degustar la primera copa de vino, todo cambia ya.

Y en esto de los alimentos que se portan mal con los vinos hay muchos casos, y notorios. Es sabido el caso de alcauciles y espárragos que son tan ricos y que suelen arruinar todo vino tinto que se les presente; a veces disfrazados en preparaciones más elaboradas suelen tener una mejor relación pero cuando están crudos o solos son terribles. Pasa algo similar en las preparaciones que llevan vinagres o “acetos” ahora tan à la mode, los cuales lo único que logran es darle un sabor a vinagre a nuestros vinos. Los huevos son otro caso raro, se los cocina en muchas formas pero casi nunca suelen llevarse bien con nuestros vinos, es un caso invertido donde ellos son unos “rompe vinos”…

También están los picantes, que por el solo hecho de dormir la boca y sus papilas logran que los vinos se desvanezcan a su solo paso; caso similar ocurre con los curries o comidas muy especiadas con una conjugación extrema de aromas, sabores y picores, donde hay que ser sumamente cuidadosos a la hora de presentar nuestros vinos. Los cítricos son otros grandes detractores de los sabores vínicos, más cuando se presentan en jugos y vinagretas, o como meras salsas donde son preponderantes. Los quesos muchas veces nos juegan una mala pasada dado su tenor graso por ejemplo, o por tener sabores y aromas preponderantes que no suelen juntar amigos a la hora de maridarlos.

Por lo que se puede deducir luego de esta breve reseña, los sabores metálicos, oxidados, ácidos, sulfurosos, cítricos, picantes o muy fuertes no son buenos compañeros de muchos vinos y, por cierto, la excepción no hace a la regla. Se conocen casos de grandes vinos nacionales o extranjeros, de esos carísimos que muchos usan para sorprender o alardear, que sólo atinaron a suicidarse luego de encontrarse boca a boca con alguno de estos sabores. Pues la idea es entonces tratar de encontrar quizás el vino más acorde a ellos pero sin gastar demasiado, ya que el dolor monetario puede ser peor que el de no te como o no te bebo.

Placeres – Imperdibles Gourmet

Por Niclaus Pickwick

1/ Vinos; la nueva línea de alta gama de Chandon, “Guiado”, presenta un muy interesante Semillón 2005 ideal para servir a la hora del aperitivo con buena charcutería y quesos con pimienta. La acidez que presenta en boca invita a prolongar el momento. Precio sugerido $28,50.

2/ Restaurante; un clásico con más de 40 años en la ciudad, Il Piccolo Navío, nos ofrece un sensato menú de pescados y mariscos en un lugar único. Vale la pena volver a visitarlo. Promedio por persona: $40.

3/ Helados; los de Häggen Dazs importados de Europa, que se encuentran en las cadenas de supermercados, son los mejores helados industriales que uno puede probar, con fórmulas tradicionales y buenos ingredientes. Cookies & Cream, Belgian Chocolate, Macadamia Brittle y Dulce de leche son algunos de los sabores disponibles. En presentaciones de 455 cm3 cuestan $15.

4/ Espresso en casa; las máquinas italianas Saeco que importa La Fazenda son las mejores para hacer un buen café estilo italiano en casa. Hay automáticas y manuales con precios desde los $800.

5/ Dulce de leche; amantes del manjar nacional de parabienes ya que hay un muy buen ejemplar, el dulce de leche “Cara Negra”, que ya se ve en varios locales de delikatessen de la ciudad; untuoso y rico, bien estilo casero. Desde $7 el frasco de ½ kilo.

6/ Quesos; los de Magnasco que vuelve al ruedo con sus mejores ejemplares: Viedma, Edam saborizados, Goya y su clásica provoleta. Ideales para una buena picada o para realzar algún plato. El Viedma con dulce de alcayote es un must como postre.

7/ Aceitunas; ahumadas o estilo italianas, las olivas de la casa de productos regionales “Valleverde” son irresistibles cuando uno abre un frasco. De la misma productora hay un chutney de ruibarbos y unos hongos encurtidos que tampoco hay que dejar pasar.

8/ Más vinos; porque ya están disponibles los primeros vinos del año, los de la cosecha 2006. Son los rosados de varias bodegas que se muestran aromáticos, frutados, impetuosos, para tomar ya y empezar a disfrutar de esta cosecha.

Maridajes – Sabores jóvenes para rectas típicas

Cruzamos las puertas del restaurante. Tenemos mesa reservada, por supuesto. Nos acomodamos y cuando llega el momento de recorrer la carta nos detenemos en un plato tradicional. ¿Y el vino? Nada de armonías obvias: lo clásico y lo nuevo pueden fusionarse a la perfección.

DESTACADO 1
Ya está disponible el Rivier Malbec Rosé 2006, que será inigualable para un típico plato argentino como el Revuelto Gramajo.

DESTACADO 2
Con un Guisado de lentejas, ideal para el invierno, puede elegirse un vino joven de buena fruta como el Génesis Cabernet Sauvignon.
Por Augusto Saracco

La cuestión es sacarnos la idea de que los platos clásicos sólo van con aquellas etiquetas de siempre, o con vinos más añejados o viejos; porque convengamos que cuando comemos alguno de los platos que vienen a continuación, al menos en el restaurante, no somos tan osados a la hora de pedir el vino. Eso puede cambiar, así que va esta pequeña guía totalmente aleatoria para esos clásicos de siempre:

1/ Revuelto Gramajo; acá las papas y el huevo juegan en primera, lo ideal es acompañarlos con un rosado de este año -sí, 2006- y ya está disponible el Rivier Malbec Rosé.

2/ Lomo a la pimienta con papas a la crema; plato de enjundia para vino ídem que no le pierda el tranco, me inclino por el Rutini Reserve 2003, un assemblage de Tempranillo – Malbec – Cabernet Sauvignon; ambos se resisten muy bien.

3/ Empanadas; uno cada tanto hace esta suerte de encuentro pantagruélico con estas simpáticas masas repulgadas y rellenas pero donde hay sabores de los más variados; probar con blanco es la primera opción y el indicado será el Guiado Semillón 2005 de la nueva línea de Chandon.

4/ Rabas a la romana con salsa tártara; qué bien que están con un Finca Beltrán Dúo de Familia Zuccardi; raro ¿no?, pero encendido…

5/ Bife de chorizo bien jugoso con papas fritas o ensalada mixta; acá un buen Malbec pero de marca recientemente lanzada al mercado; un Telteca Malbec 2003, de la clásica bodega Cartellone que ahora produce vinos de alta calidad también.

6/ Pollo al champignon con papas noisette; qué clásico esto, y qué bueno va a estar con un Picada 15 Blend tinto de Bodegas NQN, muy patagónico y compañero ideal de esta ave napada en crema y setas.

7/ Ravioles rellenos de pavo y verdura con salsa tuco; bien de domingo a mediodía tipo famiglia unita. Bárbaros con un Trapiche Broquel Malbec Syrah, una etiqueta clásica de la bodega pero relanzada poco tiempo atrás.

8/ Surubí o dorado a la plancha con salsa a la vasca; otro clásico de buen bodegón que se casa a primeras con un Álamos Pinot Noir de Catena Zapata; sí, no dude, es un pescado con salsa para tinto.

9/ Riñoncitos al jerez con puré; simples, aromáticos y para no todo el mundo, como el Callia Magna Viognier de San Juan que tan bien está.
10/ Costeletitas de cerdo con puré de manzanas; y sí, un blanco también por acá va bien, un Chardonnay del Valle de Cafayate, y por qué no probar con un Ciclos 2005 de la bodega El Esteco, exquisito y delicado.

11/ Guisado de lentejas con todas las letras; en el invierno es ideal y un vino joven de buena fruta y gran compañero para este plato será el Cabernet Sauvignon Génesis de Bianchi, que pasó corto pero justo por madera.

12/ Chivito a la provenzal; hace un tiempo se ve poco en las cartas locales pero es un clásico de años, lo aromático del ajo y la frescura del perejil en una salsa que nada tiene que ver con la Provenza francesa; casará de maravillas con un buen Bonarda sanjuanino y acá las fichas están jugadas por un vino intenso en color y fruta, el Valbona Bonarda 2005.

Y así, esta docena de propuestas conjuga platos de siempre con vinos de ahora; faltó el número 13, que es una buena milanesa a la napolitana, pero es tan rica que va bien con todos.

AUGUSTO SARACCO

Imperdibles Junio

1/ Brownies; los que van acompañados con helado y salsa de chocolate que sirven en Rock & Feller´s son los mejores de la ciudad según la experta catadora Paola Brussa.

2/ Shawarma; exquisito sándwich de cordero con vegetales y salsa como en la India que sirven a modo de entrada en Goa Restaurante, Zeballos esq. Rodríguez.

3/ Quesos; la selección de buenos quesos que sirven en Braddock Restaurante, poco común encontrar esa calidad en muchos restaurantes de la ciudad. Italia esq. Montevideo.

4/ Syrah; el nuevo varietal de Saint Felicien cosecha 2004. Un excelente exponente de esta variedad, un vino con recuerdos voluptuosos como diría Miguel Brascó.

5/ Empanadas; no es fácil encontrar el local ya que no tiene número el portón tipo garage y tampoco teléfono, pero las empanadas de “K´Cera” son increíbles. Por la noche en Colón casi esquina Mendoza, hay que ir a buscarlas y esperarlas, atenti que se terminan enseguida.

6/ Rack de cordero; este exquisito y difícil de encontrar corte de cordero al grill como lo preparan en Montana Ribs de Avda. Pellegrini al 1300 es imperdible. En este nuevo restaurante bajo el ojo conductor del chef hispano-porteño Ramiro Rodríguez Pardo también se puede probar un rico Gin Tonic con buen gin en la barra.

7/ Chocolates; en sus versiones rellenas, como mini cakes o bombones de “Dolci di Stanza” que se venden en una nueva cadena de cafeterías estilo italiano llamada “Stanza”. Eso sí, hay que viajar a Buenos Aires para probar estos manjares, uno de los locales está en Montevideo al 1600.

AUGUSTO SARACCO

Maridaje – Arroces & Vinos

Sean risottos, paellas u otros exquisitos platos caseros, las humeantes fuentes de perlados granos de arroz pueden pasear sus aromas junto a blancos o tintos; no importa el color, sino el sabor y el deseo.

DESTACADO 1
Quien lo pruebe se hará adicto al maridaje entre un risotto con hongos típico del norte de Italia y un Alto Las Hormigas Malbec Reserva 2003.

DESTACADO 2
En los platos españoles el arroz siempre se tiñe de amarillo, sugiriendo paellas como la de mariscos, la de conejo y vegetales, y la de pollo y cerdo.

Por Augusto Saracco

Podría hablar sobre la historia del arroz, sus innumerables variedades, sus más increíbles recetas y otras tantas cosas más que serían interminables, por eso se me ocurre hacerlo de una forma más cotidiana: los platos en base al arroz que casi siempre comemos o encontramos en las cartas de los restaurantes y la manera de combinarlos con los vinos, de una forma deseada, más cuando se acerca esa fuente humeante y aromática llena de esos pequeños y perlados granos, quizás teñidos por algún ingrediente y acompañados de simplezas; de eso se trata, el arroz es simple y sus compañías deben ser ídem.

De los italianos; esos platos hechos a base de arroz que quedan más bien de una textura “cremosa” gracias al trato que debe recibir la preparación y donde el almidón da esa textura. Uno de los más sencillos es el “risotto alla milanese”, arroz azafranado con base de cebollas picadas bien finas y el consabido detalle del vino blanco, un poco de parmesano rallado y toque de pimienta negra recién molida; me parece ideal acompañarlo con un vino de estirpe y blanco y creo en lo correcto al Saint Felicien Chardonnay roble que está muy bien, y es de esos clásicos que dan ganas. Otro risotto es el “primavera”, ese que lleva vegetales de estación cortados en trocitos muy pequeños (brunoise) donde los pimientos y las arvejas se tornan infaltables, le quedan muy bien las habas que están en temporada y unos puerros sumados a zanahorias van a estar óptimos en este plato; su compañero será en este caso otro vino blanco de buen temperamento como el Alta Vista Premium Torrontés, genial con esta suerte de arroz + vegetales. Y ahora sí, mi risotto predilecto que es el que lleva hongos “ai funghi” (ojalá hubiera porcini…), este emblemático plato de la cocina del norte de Italia donde los hongos dan un protagonismo clave junto al buen parmiggiano reggiano recién rallado y un par de dientes de ajo, que deben ser encontrados en algún momento ya que son ese toque mágico que lleva el plato; aquí sí ya aparece el vino tinto y creo que nada mejor será un Alto Las Hormigas Malbec Reserva 2003, quién pruebe este maridaje se hará adicto y no lo dudo, es más, apuesto por ello.

De los españoles; acá el arroz siempre se tiñe de amarillo y se usa el de grano más largo, omnipresente el azafrán, y los animalitos le dan otra impronta a los platos. Aquí se me ocurren tres paellas, la de mariscos, la de conejo y vegetales, y la de pollo y cerdo. Pues comencemos con la primera; ¿quién se resiste a una paella de mariscos? Creo que nadie, ya que estos sabios bichitos que tan bien combinan con el arroz, sus jugos y el pimentón van a quedar cuasi perfectos con vinos tintos y blancos, qué dilema, pero está muy bien quizás llevar ambos a la mesa, así que van las sugerencias; el tinto será un buen Merlot y en el Perdriel 2002 encontramos uno de los mejores de Argentina; el blanco me gustaría que fuera de la Patagonia y el Sauvignon Blanc 2005 de Saurus va a encajar de maravillas. Al arroz con conejo, más todos los condimentos, ajos (a algunas amigas les da pena comerlo, bah!, al menos cuando se enteran) y donde el agregado de espárragos queda excelente, propongo acompañarlo con un Chandon Cuvée Reserve Pinot Noir que es el espumante ideal para comidas de este estilo y que al conejo plus el arroz le va como nunca. Me queda la paella de cerdo y pollo, donde los trozos van con sus huesos (nada de deshuesados finolis), agregado de puerros, morrones y arvejas, y obvia dupla azafrán-pimentón pero del picante y ahumado (páprika), da para ir comiendo y chupando los huesitos al son de un Cabernet Sauvignon 2003 de Finca La Celia, brava combinación, imperdible.

De los caseros; arroces más fáciles de hacer en casa que seguramente casi todos hemos probado, un arroz salteado al wok con vegetales y salsa de soja, además de estar a la moda y resultar saludable tendrá su vino compañero y, en este caso, un Chenin Blanc 2005 de Jean Rivier será óptimo, plato y vino simples, aromáticos y de sabores genuinos. Un arroz que es el del tipo guisado y muy común en muchos hogares lleva pollo y salsa de tomates, quizás cebollas y unas hojas de laurel más chorrito de vino blanco, y trae esos aromas que van inundando la cocina y luego toda la casa, me parece estar oliéndolo ahora, y me inspira un vino de los que muchos llaman rancio y que yo rescato permanentemente que es el blend Montchenot de López; al igual que los Bianchi esta familia sabe hacer vinos clásicos pero no los vinos nuevos a los cuales me parece no le han encontrado la vuelta. Y para el final me guardo una simpleza que por su sutileza y si se usan buenos ingredientes puede llegar a transformarse en un plato de alta cocina, quién no se tienta con un arroz blanco con buena manteca y buen queso recién rallado, y toque aromático de pimienta de molinillo, qué bien va a quedar con un carísimo Salentein Primus Pinot Noir del 2002; muchos dirán que es una locura combinar un plato casi pobre con un vino tan costoso, y sí, cuánta razón tendrán, ese es uno de los placeres terrenales que nos podemos dar, esa combinación deseada.

AUGUSTO SARACCO

Imperdibles Gourmet – Placeres

1/ Quesos franceses, y a excelente precio, se encuentran en la fiambrería Edelweiss de calle Paraguay al 600. Tampoco dejar pasar el jamón italiano que traen de Parma, exquisito sobre una focaccia.

2/ Panes, con vegetales, quesos, aceitunas o hierbas, en diversas formas, ideales para servir en una mesa de carnes frías o con quesos y fiambres. Se pueden encontrar en la panadería Anabel de la calle Santa Fe casi Oroño.

3/ Hongos, porque llega el otoño y estos habitantes de la naturaleza que no pueden ser encasillados ni como vegetales ni como animales, se encuentran en su momento de plenitud, frescos, aromáticos y exquisitos. Si tiene suerte de conseguirlos frescos y directos del bosque aprovéchelos en ensaladas, fritos, en salsas o sobre pastas y arroces.

4/ Dulces, After Eight, la exquisita línea de chocolates de finas láminas rellenas de menta ahora viene en nuevas versiones de rellenos. El que trae crema de naranjas es un must para acompañar licores al final de una comida.

5/ Pizzas, de muy buena enjundia italiana, son las que prepara la gente de Pizza Rústica, con pizza al taglio como en Roma. La de papas con mozzarella, olivas y pimientos es exquisita. Pocos sabores, pero buena calidad. Tienen delivery al 449 5630.

6/ Espumante, de Finca El Portillo, que acaba de lanzar al mercado un muy buen vino espumante de base Chardonnay – Pinot Noir ideal para finales de fiesta, ya sea por su precio o por las ganas que dan de beberlo.

7/ Libro, “La Cocina de Les Halles”. Nadie escribe sobre comida y cocina como lo hace Anthony Bourdain. En sus libros anteriores, “Confesiones de un chef” y “Viajes de un chef”, Bourdain cautiva a lectores de todas partes del mundo con sus descarnadas y agitadas historias sobre gastronomía. En “La cocina de Les Halles” vuelve a mostrarnos su estilo inigualable, desenfadado y enérgico.

AUGUSTO SARACCO

Maridaje – Vermouth con papas fritas

Con recetas distintas, y marcas variadas, los aperitivos se combinan para esos momentos especiales que distienden, incentivan el apetito, y abren la primera puerta hacia los placeres de un encuentro.

DESTACADO 1
Elaborados con bases de vinos y una serie casi secreta de hierbas y especias, los aperitivos han sabido ganarse un lugar en todo el mundo.

DESTACADO 2
Para los clásicos “rojos”, lo ideal serán unos sencillos chips calientes de jamón crudo de Parma, tomate secado al sol y una sutil lámina de parmesano.
AUGUSTO SARACCO.