Imperdibles Gourmet

1/ Tragos con Schweppes y Martini. “Citrus Martini”, a base de Martini Blanco con Schweppes Citrus, y “Martini Tonic”, con Martini Rosso y Schweppes Tonic; servidos con abundante hielo en un vaso de trago largo, resultan perfectos como aperitivos.

2/ Los libros de la editorial alemana “Taschen”. Con motivo de sus 25 años, esta editorial con sede en la ciudad de Colonia ha lanzado excelentes libros de imágenes, arquitectura y diseño a precios increíbles.

3/ La exquisita bavaroise de lavandas de Eileen Schmidt. Es perfecta para acompañar la hora del té junto a un Earl Grey, o para servir de postre bien fría con un vino tardío de torrontés.

4/ Los solomillos ahumados de factura propia de la fiambrería de Jumbo. Ideales para servir cortados en finas rodajas sobre pan tostado con queso crema, dos gotas de tabasco y ciboulette.

5/ Los quesos de cabra “La Blanquita” hechos en San Luis. El que tiene ají es genial para pan baguette y copa de Tempranillo de Santa Julia.

6/ Los “panes y grissines” de VQV, que ojalá hagan para llevar a casa; las “patatas bravas de Lo Raval”; los “escalopes al marsala con puré” en Rich; los “aros de cebolla” en Rock & Feller´s, y las nuevas “tapas gourmet” de Marcelo Megna en Metropolitan.

7/ El sushi, niguiris y sashimis de Sr. Ming, sólo por delivery. Eso sí, y por favor, mejoren el tema de los platos de cocina japonesa que no salen del todo bien.

AUGUSTO SARACCO

Aromas de oriente en versiones de occidente

“Compañía de especias”, su nombre invita a imaginarnos un viaje por las cocinas de oriente. El lugar vistosamente ambientado, en naranjas, lámparas de diseño, y móviles que se mueven al son de los aires. Buenas fotos de un oriental tras su puesto de comidas se repite en diversas tomas por todo el local en forma de “back Light”.

El servicio resulta cortés. La presentación de la carta, sencilla, un pliego doble faz colorido y plastificado anti suciedades. Nos encontramos con entradas en base de empanadas de diversos orígenes (árabes, indias y chinas), nachos tipo tex mex, ensaladas y pastas de buena factura. En el centro de la carta, una suerte de arme su combo, ofrecen diversas carnes en formas de cocción, a las cuales se le pueden agregar dos guarniciones, una fría tipo ensaladas y otra caliente de las más típicas (papas, verduras salteadas, arroz ídem, etc.) más salsa a elección, con lo cual el sabor final del plato es el que uno quiera, tipo un “hágalo UD. Mismo” por un precio razonable ($ 15.-). Luego viene el “camino de las especias”, lo que un buscador de sabores va intentando encontrar en este lugar, allí aparecen platos con ciertos orígenes a los cuales se los adoptaron al gusto nacional rosarino, sin tantos condimentos fogaratosos como en oriente con sus consabidos picantes. Hay unas láminas de cerdo salteadas con sésamo, azúcar negra, ajos y verdeos acompañadas de arroz especiado (las que nos sugieren como de origen camboyano) o un salteado de lomo de vaca con tamarindo, lemon grass y frutas tropicales con especias (como sugerencia vietnamita); también sugieren un plato de salteado de carnes con dejos chinos, vegetales, salsa de ostras y fideos de arroz; ó algunos sabores franceses en otras carnes estilo aves, vacunos o cerdos; todos platos amables en sabores y precios. Postres conseguibles en otros restaurantes como brownies con helados, flan de coco ó pan de especias con helado, pero buenos en general.

Eso sí, me quedé con las ganas de una mousse de maracuyá, será en la próxima visita. La experiencia en general es buena, la carta de vinos sencilla en su cantidad / calidad; se notan las buenas intenciones y las obviedades de adaptar el oriente a nuestro occidente de todos los días, sino muchos sabemos lo que ocurriría si los sabores recurren al mas rancio exotismo, cosas de paladares dicen…

Vaya, lugar simpático, precios muy amables, calidad acorde y buena atención. Le recuerdo, si quiere o busca la cosa “MUY EXOTICA” recuerde que está en la ciudad de Rosario y haga como los dueños de este restaurante, que además de ser buena gente y tratar de acercarnos a otros lugares, viajaron por el extremo oriente en busca de la “Ruta de las Especias”.-

AUGUSTO SARACCO para Viagourmet.

Comida de 1810

Por aquella época la abundancia era la regla general a la hora de la comida, sobre todo la abundante ingesta de carne vacuna era importante. También las comidas a base de trigo y maíz, mandioca, ñandúes (que en ese tiempo eran plaga), innumerables aves también formaban parte de la dieta. Los españoles, lógicamente, importaron su cocina donde predominaba la de Andalucía, de donde vino la mayoría que se domiciliaron en el Río de la Plata, Tucumán y Cuyo, y es así que su recetario se duplicó al conocer la cocina de los indígenas, y sobre todo al encontrarse con tantos nuevos productos desconocidos en España.

Los platos criollos que se conocían eran: el locro, las humitas, la carbonada, el chuño y los zapallos en almíbar. También platos a base de carne de perdices eran muy apreciados sobre todo por los viajeros ya que eran muy fáciles de ser cazadas. En las recetas se cuentan siempre los excesos de picantes a base del uso del ají. Las empanadas es sus distintas versiones de acuerdo a cada región también iban formando la dieta de aquellos criollos y europeos.

De las bebidas se conoce la existencia de vinos de la región cuyana, aunque no de una buena calidad. También era abundante el consumo de agua ardiente y de “Chicha”, una bebida fermentada de origen indígena elaborada a partir del maíz, una suerte de cerveza, que aún en el noroeste argentino es consumida. De las aguas ardientes se destacaba el “Guarapo”, una especie de hidromiel que se hacía sobre la base de miel y agua fermentando.

Lo que siempre destacan los relatos de la época era la abundancia en la comida; cuenta de ello hay un relato que habla de la bienvenida que le dieron al Marqués de Avilés a su llegada a Buenos Aires, donde se lo agasajó con un almuerzo que constaba de “2 pavos grandes, 10 pavitos, 37 pares de pichones, 18 patos, 22 pollos y 19 gallinas escogidas. No faltaba el pescado fresco y conservado, bacalao, anchoas, pejerreyes, lisas y anguilas, para precaver que los invitados quedaran insatisfechos, guarnecían la mesa con otras menudencias: dos jamones, patitas de cordero, lenguas saladas, morcillas, salchichas y salchichones. Como condimentos de los platos figuraban alcaparras, escabeches, salsa de mostaza, pimienta, canela y azafrán de Castilla. De postre sirvieron masas, dulces y gateaux de almendras. En el riesgo de los manjares, el oporto, la cerveza y el rosoli alternaron con vinos de Mendoza y el carlón de Cataluña. Los héroes de esta epopeya fueron el cocinero principal José Duré, el facultativo de repostería Pedro Botet y el célebre monsieur Ramón, hábil cordonbleu que dirigía una academia donde aprendían a cocinar los esclavos de las casas ricas. Ponían una nota de época los cinco sirvientes peluqueros, encargados del aderezo de las pelucas de los caballeros invitados”.

AUGUSTO SARACCO

¿Como es esto de los vinos en un menú completo?

Me preguntó chica grande (de aquellas que están muy bien en sus earlies 40´s) que tenía grupo a comer la noche del viernes en su casa del country, uno de los que queda en la zona oeste muy lindo por cierto pero no miran al río y no tienen árboles, (¿caros porqué? Alguna vez preguntó al respecto broker inmobiliario que me visitaba desde Miami) pero queda paquete vivir ahí.

Bueno continuando el tema, esta “bella signora” me esperaba circunspecta en la puerta de la radio, y con las dudas que la carcomían, -“tengo que quedar bien…” me dijo, por favor ayudame ya que de bebidas, y menos de vinos, tengo poca idea. OK, le pregunté el menú, accedí ayudarla sin mayor intención que el de asesorarla ad honorem como corresponde, y ahí nomás comenzamos el maridaje. Abrió su agenda “Louis Vouiton”, de las de verdad, y sacó lapicera “Mont Blanc” (se ve que conocía los códigos de moda pero no de vinos…) y dijo “dale, largá que anoto…”, en fin largué. Appetizer de medio oriente, estilo tabule servido sobre hojas de endivias y salpicado por curry mild en polvo, y ahí le propuse comenzar a modo de aperitivo con un peruano Pisco Sour, nada de vino.

El primer plato a modo de entrada, una variedad de “sushi” que le armó señora japonesa de confianza, y como venía la mano pescado crudo y ahumado, le propuse un torrontés 2004 de salta ó un semillón 2004 mendocino, ambos frescos, florales, salvajes y con dejos a cítricos ideales para manjares simples de impronta oriental.

El plato principal, según me contara, era una receta muy british de amiga ídem de un guisado de cordero donde sobresalían la menta y el whisky, me sorprendió y me pidió que si ó si fuera vino la compañía, acá debería ser fuerte y enjundioso el recomendado para acompañar la menta y tener buena relación con los dejos del whisky de la salsa; encontré en mi rígido del cerebro dos opciones, un ultra clásico argentino que fue madurado en viejos toneles de roble y que había probado una vez junto a un cordero de similares ingredientes, un Montchenot de 15 años bodegas López; el otro más joven pero importante, el B(beta) Crux de O.Fournier (tempranillo, malbec, merlot) hecho en La Consulta, no sé porque pero me pareció ideal ya que tiene 12 meses de barricas entre francesas y americanas.

Ella anotaba prolijamente todos los datos y además en que lugares conseguir cada cosa + la receta del Pisco Sour; me dijo el postre es una “creme brullé de lavandas y crocante de chocolate al jengibre” acá se ponía un poco mas complicado el tema (lavandas + jengibres) pero el perfume que esta mujer llevaba puesto olía casualmente parecido al postre (después me enteré que era “Un Jardín sur Le Nil, de Hermés”) y ahí le propuse un grand finale con un blanc de noir espumante (100 % pinot noir) y si era francés como su perfume iba a estar mejor. Agradeció gentilmente con beso en la mejilla “te escucho todas las noches, me encanta GOOD LIFE…un beso a Alicia” dijo antes de partir. Se estaba yendo en su coche también francés (a ella le encanta viajar e ir una vez al año a París me contó entre otras cosas y ama los Macaroons de Hediard, que se venden en Place de la Madelaine), frenó, bajó el vidrio polarizado obvio y me preguntó por las galletas especiadas que le preparó Eileen más algunos chocolates del free shop para servir con infusiones en el living, le regalé una bolsita con “Indian Market” un blend de tés by Inés Berton que justo me había llegado y estaba muy bien para esto al momento que le recordé que quedaba genial servir un fortificado (vino tipo “oporto”) y que ya hay varios nacionales muy buenos e ideales para que los invitados salgan felices.

Me fui a casa, justo esa noche tenía amigos a comer; les conté a ellos de tan candorosa y elegante chica grande que me había sorprendido a la salida de la radio. Obvio brindamos, esa noche merecía espumante, un Alma 4 pinot-chardonnay 2001 con 32 meses sobre borras que hacen mis 4 jóvenes amigos en las instalaciones de la bodega de los Zuccardi.

Los tiempos son así, cada paso con su vino, cada momento con el suyo y cada perfume con su mujer…

AUGUSTO SARACCO

“Como un risotto con amigos”

Todo comienza con la búsqueda previa de los ingredientes, la calidad del arroz que siempre debe ser arborio no importa su precio, el parmesano, el caldo de verduras, los hongos a hidratar, los toques mágicos que nunca cuento, el vino blanco elegido que será el primero en hidratar al “riso”. Luego es el tiempo de la cocina, mucha paciencia frente al fuego es lo que requiere el risotto, con una caricia permanente donde la madera de la cuchara lo revuelve para que largue el toque final que dará la concentración del almidón.

Luego armoniosamente se van agregando los ingredientes para ir llegando casi a ese momento al dente, donde ya fuera de la hornalla el parmesano rallado le dará el agregado de aroma que nos terminará por invitar a probarlo. Luego, la otra paciencia que requiere la espera antes de llevar el primer tenedor cargado a la boca, ya que el risotto no debe comerse caliente aunque el aroma nos invada y diga: ya.

El placer está a punto de ser consumado, una primera botella de vino casi se volatilizó, los platos están servidos, el embate de esa porción que llega a nuestras bocas nos ponen en un estado de éxtasis, sumado a los amigos que acompañan, a esa botella de vino y ese momento que se hace interminable pero que también es historia. Parte de nuestra vida, parte de nuestros placeres, es así como la edición de mayo, tan disfrutable como ese risotto con amigos.

“Acompañar con nuestra simpatía a los amigos en la desgracia no tiene ningún mérito, pero acompañarlos en sus éxitos, ahí es dónde se muestra la delicadeza de los espíritus elevados”. Oscar Wilde.

Augusto Saracco, mayo de 2006.

El pescado está de moda

El pescado está de moda, así que es tiempo de maridarlo. Será por sus ácidos grasos, o porqué las vacas están flacas ó porqué los chefs mediáticos lo están tratando de imponer, pero lo cierto es que en los restaurantes el pecado se ha tornado una vedette, y si son de río más aún cuando se trata de foráneos.

Bien pasemos al cuales con que, todos los que te cuento y en sus distintas preparaciones los podrás encontrar de esa forma preparados en restaurantes locales, y los vinos también, así que a buscarlos, como una búsqueda del tesoro, un poco de regreso a la infancia pero con cosas de adultos.

Un buen filete de merluza a la romana se casará en forma directa sin pedir la mano con un tinto como el sangiovese, el de Santa Julia lleva un precio amable para plato ídem. Unas postas de surubí con salsa gremolata y puerros fritos, piden boda a gritos con el semillón de Lagarde del 2004, pida que el surubí sea cocido a la plancha…please. Una trucha al horno con vino blanco, azafrán y manteca, acercará su anillo nupcial al Tocai barrica de los Rivier, la madera de este blanco raro como encendido se pone de acuerdo con el amarillo del azafrán. Unos filetes de lenguado a la maître d´hotel, boda multitudinaria por cierto, si ó si con el Linda Flor Chardonnay 2004 de Michel Rolland para Clos de los 7.

Un entrecote de pacú, si ese corte del pescado, con una buena salsa vasca y un Chateaux Vieux de López es como de segundas nupcias, con paso por iglesia aunque se enoje monseñor pero no tanto porque a él también le van los vinos clásicos de López. Abadejo cocinado al horno con tomates frescos, oliva y alcaparras, que ahora se usa, en boda gay por ejemplo, jurará amor eterno a un espumante base chardonnay del estilo Finca La Linda, bien fresco y liviano, como el plato mismo.

Salmón rosado, salteado al wok con sésamo, verduritas y salsa de soja + jengibre, pedirá la mano de un rosado del 2005, si ya llegan así que buscalos, todos van a estar buenos el primer mes. Capítulo “sushi” no hay en todos lados pero sí en algunos (lee Viagourmet así sabés donde) va a estar bien por un rato como flirteando con un Torrontés de la línea internacional de Etchart que está fantástico. Boga al horno, simple, sin mas que un chimichurri para ella, y un marido como el Malbec de Finca El Portillo, del valle de Uco para el vasto río Paraná. Frituritas de pejerrey, “pescaíto frito”, todos en matrimonio múltiple con blanco liviano y fresco, un Sauvignon Blanc de Rutini 2004 el corto paso en madera que tuvo le ayuda a esta boda, caro pero the best.

Chipirones a la plancha con aiolli y un merlot de Giménez – Grilli, si de doble apellido para tan noble molusco. Hay paellas, hay cazuelas de mariscos y hay pescados mas ensalzados, pero deseche siempre ya que no encontrará marido uno que lleve queso azul (de falso apellido Roquefort) este no se casará ni con título nobiliario. Para el resto, y como siempre sugiero, buena imaginación, no hará falta bucearlos, buscá los buenos restaurantes, los de siempre y algunos de ahora, ahí más que seguro los pobres anfibios serán frescos, no vivitos y coleando, pero siempre hay alguien ahí que se preocupa de que huelan bien y sin pasar por “Fanny”.

AUGUSTO SARACCO para Doquier.-

Maridaje Good Life

Época de maridajes, como nunca, hoy se casan vinos y platos, vinos y música, música y lugares, autos y estilos, lectura y bebidas, cigarros y música, y también ciertos tríos pecaminosos; vinos, música & cigarros; comida, vestimenta & ambientación; momentos del día, lectura & bebidas, y así podría seguir casando y juntando momentos, objetos, bebidas y comidas. Eso si de divorcios no me encargo…

Pero indiscutiblemente hay algunas sugerencias que nunca dejo pasar y comentarles a mis amigos, empecemos:

Pre dinner, Campari Orange con Focaccia al romero rellena de queso brie escuchando el CD de Bebo & Cigala; durante la comida, afincado Malbec 2001(Bodega Terrazas de los Andes)

Unos bifes de cordero jugosos con papas sancochadas en manteca; y el After Dinner, un Malamado (ese exquisito Malbec a la manera de oporto de los Zuccardi), un zócalo de brownie con mousse amarga y glace de frambuesas (que hacen en Rich) y un Guantanamera Compay, aquí la música del final deberá ser el ultimo capitulo de “café del mar”, sublime.

Si buscás momentos menos comestibles y de charla relajada, se imponen una caída del sol (horas azules) con un Alma 4 espumante base de Chardonnay Roble, recomiendo llevar una botella fría y pedir permiso en River`s Café ahí no tienen… Y pedirles que pongan el CD de Diana Krall in París, un momento muy Good Life tendrás, mas si la compañía es la deseada…

Lectura, si un libro no voy a recomendar, pero si es tu preferido, un Chivas 18 Years, muy al fondo Sinatra & Jobim, y como appetizers queso cheddar y avellanas, brindarán una lectura única, reconfortante.

Como ves, maridajes hay muchos, los que se te ocurran, los que a tu placer se le ocurra, criterio y mucha atención previa, harán de esos momentos 100 % puro placer.
Good life!!!

Augusto Saracco.-

MARIDAJES TRAMPOSOS…

Tedioso enero en la ciudad, mucho calor aunque con la suerte haberme refrescado unos días en la costa uruguaya donde los buenos espumantes de Juanicó se portaron de maravillas con las planchas de mariscos en el “Bistró del Mar” de Hernán Taiana, así como la cerveza Zillertall se juntó genial con el “chivito canadiense” ese sándwich de cuadril con todo lo que uno imagine y que tan bien hacen los uruguayos, y ni hablar de la buena acidez de un rico Tannat también de Juanicó que anduvo excelente entre parrilladas al estilo de la banda oriental, donde las pamplonas hacían de vedettes.

Bueno coincidencia o no, luego de mi estancia en las playas del este, me encuentro en los primeros días de febrero con aquella chica grande muy bien puesta y sexy que siempre me espera circunspecta a la salida de la radio para pedirme consejos sobre con que bebidas acompañar sus comidas. “Ay que suerte”, me dijo…”pensé que estabas de vacaciones, acabo de llegar de Uruguay”, insistió. Yo en mis adentros pensaba como no la había cruzado allá pero decidí no hacer comentarios sobre mi destino. Me contó que se había vuelto antes, que ella suele quedarse hasta marzo, pero que no bancaba más a su “amigo”. Aprovechaba su regreso temprano a la ciudad y decidió recibir amigos en su pent-house de Avda. de la Libertad, y tiene un inmenso balcón terraza con barbacoa e iba a hacer cocinar varias carnes a las brasas (obviamente que un cocinero que ella contrata) y quería mis nuevos asesoramientos, ya que varios de los productos venían del sur de la provincia de Mendoza, Malargüe para ser más exacto.

Como su barbacoa es bien grande, casi como una parrilla de restaurante bien argentino; su idea era un chivo malargüino (el mejor del país) a la llama solo aromatizado con romero y aceite de oliva, y unas truchas del criadero Cuyam-Co, ubicado al lado del dique Blas Brisoli sobre el río Malargüe, envueltas en papel de aluminio con hierbas, aceite de oliva y tomates secos al sol, y cocinadas sobre leña bien despacio. Como acompañamiento unas ensaladas de hojas amargas como radicchios, endibias, rúculas y berros, toques de aceites de uva y de nuez, gotas de aceto balsámico (el que se había traído de Módena y por el cual pagó 100 euros los 100 ml.). El vino era un inevitable le dije, para la opción blanco un Tocai Friulano de San Rafael del 2005 pleno de aromas y un sabor que invita a seguir bebiendo, me lo imaginaba con el chivito y se me hacía agua a la boca, más con ella enfrente, aunque si quería un vino tinto solo atiné a decirle que uno liviano también del 2005 iba a quedar óptimo, opté por un Merlot del Alto Valle.
Pregunté por entradas, pero solo eran provoletas de cabra ahumado con ají apenas vuelta y vuelta sobre el grill de la barbacoa, sugerí que empezaran entonces con espumante, ella quería algo costoso, así que no dude un segundo en que fuera el ZD Eternum de Chandon que me trajo gratos recuerdo en boca a pan tostado y frutos secos, con equilibrada acidez muy estilo francés, que iba a quedar ideal con los ahumados y picantes mezclados con el sabor particular de los quesos de cabra. Pan de campo en rebanadas apenas tostadas y frotadas con ajos acompañarían a las provoletas.

Me dijo que el postre era para agasajar a un “amigo” que recién llegaba de Las Leñas (el tiene un hotel allá parece ser) y venía de su lodge de verano donde pasó unas vacaciones; ahí todo empezaba a encuadrar un poco más: el chivo, las truchas, la vuelta rápida desde Uruguay, etc.; aunque igualmente no iban a estar solos ya que la reunión era para 10 personas. Iba a servir un “parfait de turrón de Jijona” que había aprendido a hacer cuando solía pasar largos veranos en España; le sugerí ante mi emoción, ya que es un de mis postres predilectos, un vino tardío Cosecha de Otoño de la bodega Weinert.

Antes de irse me dijo que quería servir algo refrescante para el final pero con whisky, sugerí un imbatible “Chivas cooler” que lleva una medida de Chivas Regal 12 años, ginger ale, hielo y una rodaja de lima.

En esta oportunidad me surgía una duda, ya que ella cada vez que regresa de un viaje se mimetiza con el destino al que fue, desde su coche hasta su perfume, pero se la veía muy al estilo Marilyn con vestido blanco, dos gotas de Channel n°5 y un pañuelo de gasa rosado que al subir a su nuevo Mustang cabrio cayó sobre la calle, salió muy rápido y no tuve oportunidad de alcanzárselo, ahora sí con la esperanza de que vuelva a recuperarlo… quizás pueda ser otro de sus “amigos”.

AUGUSTO SARACCO

“Salsas, aliños y chimichurris”

Siempre se nos ocurre comer algo: carnes, aves, pastas, verduras, etc; pero después viene el tormento del ¿con qué?, pues bien te voy a dar algunos datos para armar rápido algo que realce a ese producto que estas por comer, la primera salsa lleva champignons salteados en oliva y manteca con romero fresco, chorrito de vino blanco y gotas de salsa tabasco, mas S&P (sal y pimienta), ideal para carnes vuelta y vuelta.

Otra: procesar perejil, albahaca, dientes de ajo, aceite de oliva y piel de limon, mas S&P, saldrá una emulsión tipo gremolata o pesto, perfecta para pescados de rio. Un chimichurri: pimientos, apio, hinojo, puerros, todo cortado bien pequeño (mirepoix llaman los franceses), le agregamos aceite de oliva, apenas jugo de limón, tomillo fresco, mas S&P, y nos dará algo muy bueno para conejo o algún ave.

Para verduras o ensaladas crocantes: aceite de oliva, aceto balsámico (poco), apenas mostaza tipo dijon, miel, dos gotas de salsa perrins y tres de tabasco, mas S&P, emulsionar enérgicamente y aliñar. Esta es para pastas, una especie de “Alfredo” express, con un mixer mezclar manteca, queso parmesano rallado, un poco del agua de coccion de la pasta, mucha pimienta negra recién molida, y sal, lograr una especie de pomada para agregar a la pasta bien caliente recién cocida, al final un poco de ciboulette bien picado por encima.

También esta la opción de tener pomos con “aceites” o emusiones ya listas, y ahí nomás apenas cocinado lo que uno quiere, le aplica por encima y chau. Armar aceites es fácil, hay que combinar hierbas o poner una sola variedad, procesarlas con aceite de oliva, y así tenemos en casa aceite de perejil, de albahaca, de tomillo y salvia, de ciboulette y romero, porque no de rúcula, y muchas combinaciones mas. Una que es muy buena y versátil, es una vez asados pimientos rojos y pelados, procesarlos con ajos, aceite de oliva, S&P, condimenta casi todo, y el sabor del pimiento asado queda, también se pueden reemplazar los morrones por tomates asados.

Y si uno quiere aparecer como “Chef”, ahora que están tan de moda, hay que reducir aceto balsámico con azúcar y un poco de pisco (lo probé y quedó una buena combinación) y el resultado es una especie de jalea ideal para contrastes con salados/picantes, también en lugar de aceto puede usarse vino tinto; pero atención en ambos casos es muy dulce el resultado y para ello usar poca cantidad.

La cocina es así, a veces una especie de alquimia, pero siempre con sumo placer, y con ganas de comer.

AUGUSTO SARACCO.-

Spring time

“Spring time… estamos en primavera, y todo se ve mas sexy cuando llega el primer “calorcito”, nos dan ganas de sacarnos tanto abrigo y ponernos al sol ó empezar a disfrutar de los atardeceres. El clima se vuelve sexy, es indiscutible, y las bebidas acompañan también esta postura. Siempre pensé con “qué” cuando sucede esto, y en la memoria aparecen muchas variantes, muchos recuerdos, y muchos otros pensamientos…

Primero me permitiría proponer una variedad de cocktails de estilo sensual, para momentos ídem ideales para atardeceres o para comenzar una comida junto a quien queremos seducir. Infaltables los tragos que parecen livianos pero alcohólicos, donde intervienen los jugos y las pulpas de frutas combinados con buen vodka ó ron; un “Cosmopolitan” (vodka, Cointreau y cranberries) es ideal para abrir el juego; sin dejar pasar el famoso “Screw Driver ó Destornillador” (vodka y naranjas) que se toman como si nada; un “Cuba Libre” (ron dorado, bebida cola, touch de Angostura y jugo de limas apenas) sienta muy bien también. Y no me olvido, seguro pensabas en este, un “Daiquiri”, but classic, con ron blanco, hielo y jugo de limón sutil. ¿Quien se resistiría a estos, con música de fondo de Sarah Vaughan?, pues nadie, imposible negar que es un momento sexy, mas si hay por ejemplo un jardín con vista a las estrellas o un balcón con vista al río. Las velas… para más tarde.

Tal vez sea el momento de preparar la comida, cocina de a dos suele pasar, y el vino blanco es bueno para estar en la cocina, es más fresco, mas liviano, y ya los hay del 2005. Tres recomendados para esta situación son: el Tocai Friulano 2005 de Rivier, con aromas que invitan e invitan; el Torrontés de Etchart Cafayate, salvaje, herbáceo un final fresco de quinotos, ó el Sauvignon Blanc de Malma NQN que es como sentir el viento de la patagonia en la cara, por su frescura y sus dejos cítricos ; todos son una sensación única; solo por un momento intenta imaginar la situación de la cocina, quizás preparando una salsa para una pasta, los aromas de los ajos junto a los tomates frescos y la albahaca que inundan el ambiente; Eliane Elias que susurra en los oídos… inevitable momento sexy, para vinos iguales.

La hora de comer, todo dispuesto, el volumen 12 de Café del Mar suena, es ecléctico, pero va muy bien con lo que viene, además alcanza para que siga sonando y no nos demos cuenta. El vino será espumante porque ya se acerca el final del comienzo de la noche, las velas ahora si se encienden, la vista desde la ventana al jardín de las estrellas o al balcón del río, o lo que se vea va a estar bien, solo que uno piensa en lo ideal…

Platos servidos, descorche de botella; imagino entre varios espumantes un sensual Barón B Rosé que dejará imperceptibles huellas en el mantel si es blanco; quizás un Nieto Senetiner Brut Nature, con su aroma a tostado y ligeramente frutado ó algo mas complejo, un Extréme Cuvée Spéciale con 70% Chardonnay y 30% Pinot Noir y sus reflejos dorados con sus pequeñas finas burbujas; seguro nos invitaran a pasar luego (o casi ) de comer la pasta a una situación ultra sexy. El CD continuará sonando…, postres para qué…, el remate después de todo se llevará muy bien en ese momento con un Jack Daniel´s.

AUGUSTO SARACCO para Doquier.